miércoles, 15 de mayo de 2019

¿QUÉ MIRAS?

Pequeño Homenaje a Robert E Howard



También de vez en cuando me detenía bruscamente ,empuñando el estoque, al oír la rotura de los ramajes que desvelaba la presencia de algún animal. (Robert E. Howard. “En el bosque de Villefère”)




Aún no anochecía pero ya había tomado el camino de regreso a casa. En pocas zancadas abandonaría la espesura del bosque para, tras atravesar el claro, llegar finalmente a la aldea.

En esas estaba cuando le sorprendió un extraño ruido. En una vieja encina, dos ardillas se atareaban en lo que parecía la entrada de la oquedad del tronco. Ambas, por turnos, parecían tirar de algo que se hallaba en el interior del árbol. Usaban frenéticamente sus diminutas mandíbulas y sus inquietas patas para deshacerse de algo que obstruía el agujero del tronco.

Picado por la curiosidad, decidió acercarse un poco más sin apenas guardar sigilo ya que las ardillas estaban tan atareadas en su doméstica labor que no atendían a nada más a su alrededor.

Con un sonido seco, una de las inquietas ardillas desatascó en parte aquello que tan afanosamente querían desechar. Entre sus mandíbulas cerradas parecía tirar de una maraña oscura y húmeda. Un último esfuerzo con ayuda de su compañera y dejaron al descubierto el misterioso objeto. La mirada pavorosa de la cabeza humana recién extraída del agujero justo antes de caer al suelo ocultándose entre matorrales, le paralizó el cuerpo y el alma. Sólo el corazón angustiado empezó a latir con tal fuerza, que le producía un agudo dolor por todo el pecho.

Las ardillas, ya indiferentes a su macabro hallazgo, se perdieron en el interior del tronco. No obstante, una de ellas, de repente asomó la cabeza dando un último vistazo al exterior sorprendiendo al ya traumatizado observador. La mirada del animalillo parecía estar inquiriendo  algo así como “ ¿qué coño estás mirando? “ . El desconcertado  testigo reaccionó finalmente dando media vuelta y tras casi caer rodando por la leve ladera que daba al claro, inició una torpe carrera hacia la aldea. No veía el momento de refugiarse en el rincón más oculto de su casa.

FIN

2 comentarios:

  1. Creo que me ha dejado más inquieta la mirada de la ardilla que el hallazgo macabro.

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  2. Lo consideraré un cumplido. Muchas gracias. Lo importante es que el relato pueda inquietar.

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