jueves, 9 de abril de 2020

Fracasado y sediento





Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
(Charles Dickens)



-¿Sabes por qué tienes esa triste sensación de hombre fracasado? Sí. Esa sensación que te deja completamente desolado, limitado, ... como un perfecto inútil.
- Ilumíname.
- Porque desgraciadamente para ti, ya naciste así. Es tu naturaleza. Los hay en la vida que han nacido para triunfar y los hay que, por mucho que se nieguen, han venido a este asqueroso mundo a vivir los fracasos que los primeros consiguen evitar.
- Ya. Bonito discurso. Viniendo de ti es toda una proeza. 
- Ríete lo que quieras. No tienes más que comparar tu patética situación con la mía.
- ¿Y tú te consideras un triunfador?¿Se puede saber qué has hecho que sea digno de contar en media vida que llevas en este "asqueroso mundo"?
- Pues mira, reconozco que no es para echar cohetes pero, aún así, no me puedo quejar. Además, lo tengo más fácil que tú para salir airoso, después de todo.
- Mira, a pesar de mi "patética" situación, no deseo perder más tiempo departiendo con un pobre hombre como tú. También tengo mi orgullo ¿sabes?
- Vaya vaya. Aún en los peores momentos sabe hacer daño. Increíble. Tranquilo, no me has ofendido. En absoluto. Será mejor que te deje con tu precioso tiempo y así puedas meditar acerca de tus ya incontables desgracias.
- Anda, tráeme primero la jarra del agua. Estoy sediento. 
- Te la dejo ahí. A ver si despabilas y la coges cuando te recuperes de tu maltrecho estado.
- No sé si es por cobardía o es que directamente eres idiota. ¿Y tú hablas de fracasados y triunfadores? No eres más que una puta rata cobarde. Te consume tu propia bilis. Tráeme la jarra y sé un hombre decente por una vez en tu miserable vida.
Aquello sí le había llegado hasta el fondo de sus entrañas pero no iba a mostrarle el efímero éxito de sus ofensivas palabras. Con expresión seria y ademán de superioridad, le hizo el favor de acercarle la jarra hasta donde se hallaba sentado. Se le acercó mucho más y le cogió con fuerza el mentón clavándole su mirada en sus pardos ojos indignados.
-No me das miedo inútil fracasado. Eres tú quien ha acabado arruinando su mísera vida. No yo. ¿Entiendes?- y enfatizó la pregunta con una enérgica sacudida del mentón que tenía aferrado, antes de soltarlo. Realmente disfrutaba con la situación. Reconocía que su vida era aburrida. No era precisamente un ejemplo de vida interesante pero, de tanto en tanto ésta le confería ciertos momentos de superioridad con tipos como el que tenía cara a cara en ese momento. Sonrió maliciosamente y le espetó un hiriente susurro:
-Ya me dirás cuándo tendrás una sensación mínimamente placentera como la que tengo yo ahora en lo que te queda de tu estúpida  vida.
No obtuvo ninguna respuesta y eso le confirmó su triunfo sobre el reo. Se separó incorporándose y echando una fugaz mirada alrededor de la reducida celda. La luz que entraba por la estrecha ventana había cambiado de tonalidad en pocos minutos. Las oscuras nubes volvían a congregarse otra tarde más de abril.
- Amenaza lluvia de nuevo. Disfruta del espectáculo meteorológico en tu tranquila y acogedora celda. Mucho me temo que te quedes sin días para disfrutar de cosas así- y acabó cruzando su dedo índice por el gaznate en una burla macabra.
Con una falsa risa  se dirigió a la puerta y tras cruzarla hacia el pasillo, la cerró con mayor fuerza de la habitual como para darle un colofón siniestro a sus palabras. No contento con ello, abrió la mirilla de la puerta y de despidió con un "hasta nunca".
El sonido decreciente de sus pasos le dio cierta tranquilidad al reo. Dejó pasar unos segundos más en silencio. Miró la jarra del agua con desprecio al principio y con cierta complicidad después. Asomó el esbozo de una sonrisa en sus ásperos labios. Le sorprendió el primer trueno de la tarde ya oscura, como inmersa en espesas tinieblas.
Abrió su siempre hábil mano izquierda descubriendo el leve fulgor del llavín de los grilletes. Fue más fácil de lo que pensaba quitárselo al incauto vigilante. Además él sería el primero en caer en su nueva y definitiva intentona de huída. << De momento, la primera parte ha sido pan comido>> se dijo tras oír el agradable "clink" que anunciaba la apertura de los grilletes.
   
                          FIN