¿Quién dice que los sueños y pesadillas no son reales como el aquí y el ahora?
(John Lennon)
(John Lennon)
Aquello fue horrible. La persecución se dilató en el tiempo más allá de mi propia extenuación. Aquellos seres pusieron a prueba la resistencia de mis pulmones, mi corazón, mis músculos. Cuando parecía que les había dado esquinazo en la calle Huelva con Agricultura, no tardaba en oír de nuevo sus inquietantes gruñidos y el eco de sus pasos acercándose.
Eran seis o siete. Quizás más. Unos gruñían, otros daban unos gritos entrecortados. Un par de ellos no corrían de manera normal, a ratos incluso parecían correr a cuatro patas. Sí, lo sé. Era una locura pero estaba sucediendo. Me estaba sucediendo a mí todo esto. Me perseguían y no era para nada bueno. Sí. Aquellos seres siniestros corriendo tras de mí por la ciudad en mitad de la noche, eran ... reales.
Todo aquello era tan real como el dolor creciente en mi pecho, con los pulmones al borde del estallido. No podía hacer otra cosa más que correr. Darles esquinazo definitivamente era mi único objetivo.
Apenas había gente en la calle a esas horas pero nada podía esperar de nadie. Se desentendían, se quedaban al margen con cara de asustados. Por cierto, ¿Qué hacía esa pareja de ancianos deambulando por la calle a esas horas?
Llegué a la altura de la calle Julián Besteiro con los pulmones casi en la boca. Esa calle hace bajada y casi me caí de bruces. Con la velocidad que llevaba podría haberme hecho mucho daño. Crucé Concilio de Trento y por fin acabé encarando la calle Fluviá completamente desierta. Los oía correr a cierta distancia. A pocos metros del portal de casa me di cuenta que no llevaba las llaves encima. Llamé al interfono; es el botón negro del tercer piso. No contestaba nadie. Silencio. Volví a pulsarlo fuerte y sostenido. Un ruido como de murmullo en el pequeño altavoz. De repente, emitió un grito desesperado y escalofriante. Un grito agudo que no parecía tener fin. Un grito que me paralizó el cuerpo. Un grito de mujer que parecía ser mi madre.
-¡Vete! ¡Corre! ¡Están aquiiii !

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